LA WEB Y LA VOZ DE LOS SIN VOZ

Ocurre en cualquier colegio de nuestros barrios : ” Yesney por favor salga al tablero”- le pide la profesora a su alumna. La niña permanece en silencio mientras se muerde los labios y pasa una mano por su cabello. La profesora insiste, y al final Yesney con voz temblorosa dice – yo no voy a salir, me da pena. La profesora responde – entonces tienes una mala nota- Yesney llena de valor y con un ademan beligerante responde – de malas, ponga lo que quiera.
Yesney tiene novio y con él no tiene inconveniente en ofrecerse los besos más apasionados en es descanso, en la calle, en el centro, pero además se agarra del pelo con sus compañeras entre la multitud y pronuncia los mas groseros, términos cuyo uso considera normal.
Su familia es de tantas en el barrio que aguantando hasta el límite las incomodidades o las ofensas del vecino y en vez de reclamar y dialogar a tiempo responden con violencia.
Pero en el país ocurre lo mismo. Este país ha sido gobernado por unas familias quienes siempre han obrado pensando en sus intereses privados. A la vez han surgido a través de la historia expresiones de violencia que provienen de sectores marginados del poder y de la economía y que 60 años después, no solo han logrado repudio a sus acciones, sino, lo peor, han acabado en la gente toda simpatía hacia la protesta social, la acción política o cívica reclamando derechos, condición indispensable para la salud de la democracia
Y esto lo digo pensando en las recientes movilizaciones en Francia contra medidas que buscan desmejorar las condiciones laborales de los trabajadores. Contra las medidas de Sarkozy se han visto en la calle cantos, banderas, bloqueos de vías y al presidente no se le ha ocurrido descalificar las protestas diciendo que están infiltradas por la guerrilla o son expresiones del terrorismo como se hace en Colombia.
En este bello país (territorio) en esta hermosa nación (pueblo) han ocurrido cosas peores en el aspecto laboral. Las leyes 71 de 1988, la 50 de 1990, y la 100 de 1994, modificaron el sistema de estabilidad laboral, eliminaron el derecho de huelga en las empresas de servicios públicos, crearon el empleo temporal, organizaron los Fondos de Pensiones y EPS, como Saluddcoop, la cual comenzó en 1994 con 2500 millones y en el año el 2000, su capital ascendía a 439.391 millones; pero además estas leyes quitaron toda capacidad al Estado para atender la salud de los estratos más necesitados de la población, que quedaron por completo desprotegidos atendidos por la misericordia del Sisben.
Pero a diferencia de Francia, país con cultura política, en Colombia la población afectada no marcho. No se vieron banderas en las calles, ni cantos, ni pancartas bloqueando vías, porque mientras tanto los violentos sembraban los campos de muertos. Y no se marcho porque no sabemos hablar, comunicar, expresar y cuando retan nuestra timidez respondemos con gritos, puños y ofensas
Porque somos así? Quizás las razones nos miren desde la historia: el encuentro con nuestra madre España desde 1492, quien para entregarnos el mensaje amoroso de Cristo o el esplendido idioma de Cervantes debió matar, según los historiadores, 80 millones de indios.

Y luego los criollos que sucedieron en el poder a los encomenderos españoles, porque se sirvieron de los humildes para hacer sus revoluciones, fundaron sus republicas, y durante más de dos siglos de gobiernos, se han encargado, por su desprecio hacia el pueblo, de que la voz de este se halle refugiado en lo más recóndito de su garganta.
Todas las pistas conducen a la palabra perdida. A la voz de la gente que ha sido confinada a lo profundo del silencio y necesita ser liberada para que proponga caminos constructivos en estos barrios, en esta ciudad, en este país.

D
esde la comunicación podemos hacer mucho y ya lo estamos haciendo, en Villactivos-Hiperbarrio, proyecto que busca enseñar a la gente de estos barrios a expresarse a través de medios de comunicación ciudadanos como videos, blogs, fotografía, podcast, relatando sus historias y vivencias a través de la web, para que sus relatos lleguen hasta los oídos de adultos, jóvenes y niños, incluso hasta la niña Yesney de nuestra historia, quien no solo vencerá su timidez saliendo al tablero en su colegio sino que tendrá su propio blog y será una experta comunicadora ciudadana.

El rostro del mal

“Monstrun in fronti, monstrun in alma” Esta locución o frase latina de los antiguos romanos, dice, la monstruosidad del alma humana se expresa en el rostro. Aplicado a la vida cotidiana diríamos, al que es malo se le nota su maldad en la cara; pues se dice, la cara y, en particular los ojos, son el espejo del alma.

Algunas expresiones relacionadas con nuestro frontis son: Hacer malacara, componga esa cara, con qué cara voy  yo ahora a……, cual es el visaje, palabra muy usada hoy cuyo significado es gesto del rostro

En mi barrio de niño había a quien llamaran carenalga, a otro le decían carecrimen, estaba el carepalo o rostrode madera, el careloco, el careniña.

Todos ellos nombrados así, por la presunción o certeza de que en las almas de estos se alojaban atributos o formas de ser las, cuales se dibujaban en sus rostros

¿ Será válido hoy este pensamiento?. ¿Podemos decir que el malevo se reconoce fácil por su apariencia?

Los pillos de estos barrios de Medellín hace unos 40 años, en su  gran mayoría eran muy identificables y hacían mucho más fácil la labor de la policía, por dos razones, una, su  facha era muy diferente a las del resto de personas y por esto llegaban en sus patrullas a los barrios y con solo mirar sus rostros los montaban y casi siempre acertaban, y otra, es que,  a diferencia de hoy, no inspiraban, ni influían tanto a los jóvenes en sus ademanes, términos, atuendos; es decir no se parecían tanto a la generalidad de los  jóvenes, o lo jóvenes no se parecían tanto a ellos y por eso no encontraban fácil refugio en la población.

El rostro del pillo antiguo con sus manchas, cicatrices  y arrugas causadas por el continuo  desempeño de su labor delictiva a campo abierto, por las pepas,  por mal comidos, mal dormidos, era  un documento que contaba a todo aquel que se topaba con el una larga  historia de tropeles y delitos.

Logico es pensar como toda regla tiene sus excepciones, y esta, en mi barrio Manrique, era Juaquin Emilio: sin oficio conocido, alma de Dios por su mansedumbre, mariguanero por costumbre y asiduo de la cárcel la Ladera, a donde lo mandaban a temperar los inspectores de policía,  quienes tenían en ese tiempo la infame potestad de enviarlo, a el y quien quisieran,  treinta días a la cana por simples sospechas  (les metían el treintazo)

Pero las cosas han cambiado, y se ha complicado la labor del policía  cuyo oficio es identificar entre la masa humana al pillo por su  rostro, por sus gestos y actos.

El rostro del pillo de hoy le ayuda en sus actividades,  le brinda camuflaje y favorece su supervivencia. Sin desconocer que hoy también hay pillos mal trajados, una buena mayoría de estos, usan gomina, ropa de marca, se miran al espejo de frente, se esmeran por la presentación personal, su rostro a diferencia del antiguo pillo no alerta a sus víctimas tan fácil.

Son rostros frescos los cuales por asunto de tiempo no han alcanzado todavía a reflejar el monstrun que hay en sus almas; son delincuentes perversos con aspecto de niños buenos cuyos rostros no han sido sazonados en largo aprendizaje entre atracos robos, lances a cuchillo, canazos, y  otros hechos azarosos.

Son pillos de la era moderna, hechos casi de la noche a la mañana y cuyas sus almas ha venido siendo moldeadas tanto por el ejemplo de los pillos del barrio, como por el trabajo complementario de adoctrinamiento realizado por  los grandes medios de comunicación, como los de la tv, quienes han decidido desde hace unos años  llenarse de plata con telenovelas y dramatizados cuyos personajes logran que muchos niños y jóvenes de este país terminen admirando y quieran parecerse a los matones y las prepagos exitosos.

El ladron viejo, casasola, de miles mapas hechos a puñal sobre su pecho, de rostro curtido por el sol y las pepas, el  de radio sony de pilas gruesas, tarareador de los tangos de Gardel y Echague,   que salía temprano a hacer sus fechorías en otros barrios, lo sucedió el pillo gregario, que a las líneas de piel rasgada del pillo antiguo, agrega puntos; de rostro sin mancha, de mp4,  celular y buena moto, de reggaetón y otras liricas insulsas y quien no tiene que madrugar a hacer sus fechorías porque las comienza a hacer desde el quicio de su casa.

En fin que en nuestro país una ya no sabe que pensar, si la pillamenta escalo o la sociedad bajo, por lo pronto y, mientras resuelvo este dilema, me consuelo recordando una frase que me dijo un niño en el colegio señalando a otro: “profe es que este quiere ser malo pero su mama no lo deja”

Jorge Vásquez C.

La sabiduría de Tony.

A Tony  lo compré en el parque del pueblo por unos pesos que resultaron muy poco dinero por toda la sabiduría de un perro callejero. Era de tamaño pequeño como su nombre y de un pelo abundante, en el que se enredaban toda clase de cadillos. Viajaban en el sus pulgas  y una que otra garrapata que recogía en los potreros. No provenía de “buena familia”, ni tenía pedigrí, pero las enfermedades que a los perros “finos” los llevan a la tumba, a él no le pegaron.

Tenía una cara recogidita que ladeaba para expresar cariño y casi hablar con su mirada; conociendo su nobleza, uno se atreve a pensar que,  lo que se ha dicho sobre estos animales como los mejores amigos del hombre, es algo más que una frase de cajón.

Tony murió un día de agosto del 2000; alcanzó a poner sus patas menudas de andariego sobre el tercer milenio. No regreso de una de sus “transperrancias” nocturnas por el pueblo porque su vida la apagó un veneno que resultó más grave que todas aquellas cosas que como perro de la calle le habían pasado.

Se perdió y, a los dos días, nuestros ojos extrañados lo descubrieron por el revoloteo de los gallinazos. Por respeto a su memoria no quiero acusarlo de “canequero”, pero, como sus cuatro patas eran más de la calle que de la casa, tampoco  puedo afirmar lo contrario.

Detestaba el baño con agua potable y manguera, pero le encantaba  el agua libre de los arroyos y los pantanos sobre la que se lanzaba loco de alegría.

Como todo perro en cada salida orinaba aquí y allá sobre los muros,  marcaba y envolvía por sus cuatro flancos con sus orines un espacio que gracias a ese aroma convertía en su pequeño país, cuyos límites mantenía con los pases mágicos de su vejiga y con la pequeña furia de sus colmillos.

Conocía los rumbos de los vientos de la calle, y con la habilidad del que consulta un oráculo antiguo leía en el aire cuando había que huiro atacar.  Esos vientos a veces le traían olores de hembras en celo que lo  paralizaban  y  obligaban a marchar en su búsqueda.

Tony era un “filólogo”, entendido en lenguas vernáculas y extrañas. Cuando  detenía su marcha, con su olfato misterioso -ese don celestial de los perros-, descifraba los signos dejados por sus congéneres y a veces con un cierto ademan pendenciero, levantaba la pata trasera, borraba lo escrito y escribía con su órgano viril lo suyo sobre el muro. Y así con la disciplina de un cronista de la conquista, distribuía la carga de su vejiga durante todo el recorrido y escribía y escribía… y contribuía a que este pueblo fuera una telaraña de grafitis, sólo legibles por los hocicos húmedos de los perros.

Tony era de sol y era de sombra, era de la calle y de la casa, su agonía empezó en la calle y terminó en la casa y quedé con tristeza al no saber por dónde suben aquellas almas tiernas al cielo para haberle deseado un buen viaje a mi perro.

Jorge Vásquez  C.

Ciudad Bolívar Antioquia. Agosto de 2000.

Escuchando algumos jovens de  mi institución educativa les oi decir ” Profe es que Yurledis esta melita”, pero igual  “esa moto esta melita” y, probada esta palabra, me gusto, me supo dulce. Creo que es una palabra con la que los jovenes expresan agrado por alguien o algo. Tambien me sono serena por eso, por eso serenita.  Soy miembro de Villactivos 

Que el vicioso nace, que se hace, que la culpa de su problema está en si mismo, que en la sociedad,  son preguntas que muchos nos hacemos.

Un niño me dijo en estos días, profe es que uno se vuelve vicioso porque quiere, a uno nadie lo puede obligar; de estas palabras se podría deducir que el que mete vicio es producto solo de su propia decisión. De igual manera se vería uno tentado a creer que nuestra sociedad empuja a los jóvenes hacia el vicio,  cuando conoce la historia de muchos de estos muchachos, a quienes les toca nacer crecer y morir en medio de la marginalidad social, carentes de afecto, mal nutridos, medio guarecidos de la intemperie,  sin horizonte de realización humana. Y cuando es niño, ahuyenta en parte los estragos de la carencia con la magia de sus juegos, sumergido en la fantasía, vestido de superhéroe derrotando o congelando con su espada los fantasmas del hambre el maltrato, la indiferencia. Quien no ha visto a los más pequeños s jugar en el velorio de sus padres o parientes.

Esta situación cambia cuando el niño cambia y coge  el camino a  convertirse en hombre: aquí las carencia se experimenta como son,  el malestar social se convierte en su piel, el joven desprovisto un poco de la armadura del juego, aventura una explicación o una dirección de la procedencia de sus desgracias, culpa al otro, a la sociedad, tensa su ceño  y lanza una maldición a quienes lo rodean: gonorreassssssssssss

Y un día cualquiera tiene su primer contacto con la marihuana, su primera experiencia,  su primera traba, : – hágale hágale parce  – le dice el amigo que ejerce de “ministro”  en este rito de iniciación y el humo corre al encuentro de los pulmones con su carga de  tetrahidrocannabinol, de allí  pasa a la sangre luego al cerebro y cuando este ocurre el cuerpo  y alma tensionada de nuestro joven experimenta un el alivio  instantáneo, una experiencia placentera. Lejos quedaron las angustias por las goteras del techo del rancho, por el maltrato del papa que llego borracho, por la falta de servicios públicos, porque no hay como comprar el homepraxol para adormecer el estomago ulcerado de los niños. En fin nuestro joven ingreso a otro mundo y el primer bareto sello su rito de paso.

Pero además de aflojar su ceño se hace alguien en la comunidad de los usuales de la marihuna que le dan su bienvenida. Comienza a apropiarse de el léxico: ” hablalo”, “la vuelta”,” tin ,tin”, “Te lo estallo”, acompañado de un tono cantaito, como su manera de andar.

Dueño de una “experiencia primordial” que le hace sentirse diferente al resto, casi sintiendo conmiseración por sus compañeros ajenos a este mundo, vive ahora la marginalidad de otra manera:  ya no gruñe contra ella, alardea de ella y con cada gesto y palabra de este mundo del sigilo se aleja de la sociedad que lo requiere  

Bueno,y entonces comonuestro personaje es un “producto social” ¿habra que pertmitirlo todo?. No

¿Que hacer en las Instituciones Educativas con los jovenes que usan drogas? 

continuara…………..

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